jueves, 4 de agosto de 2016

Amargo

Estoy en el puerto y veo los barcos marcharse.
Es difícil asumir que uno perdió, que las cosas no fueron como uno quiso.
Nuevamente tengo la sensación que los malos siempre ganan. Nuevamente me golpearon. Me dejaron en el piso, llorando a mares.
Pero ahora no lloro ni siento dolor, solo ese vacío.
¿Es todo tan lleno de nada? ¿Es la desilusión tan grande que extirpó mi sentido de la justicia?
Intentar hacer lo correcto, pelear por los ideales, pelear por la honra de uno mismo. Todas las batallas perdidas, todas y cada una.
Me veo en la habitación desarmada, haciéndose cada vez más grande, con más ropa tirada.
Ya a veces me cuesta salir de casa. No veo solución temprana que no sea escapar, otra vez.
Escapar como siempre.

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