lunes, 30 de enero de 2017

Adolescente

Cuando era pequeño me solía situar con cierta superioridad moral.
Era adolescente pero al parecer el cansancio hacía que mis hormonas no brotaran como lo hacían en mis compañeros. Después de todo dormir 3 horas al día no suele parecer sano.
Recuerdo muy bien que tenía una idea extraña de amor romántico, el cual como pueden adivinar nunca llegó en esas épocas.
Solía idealizar a las niñas que no conocía. Examinaba sus perfiles e idolatraba sus siluetas.
Las construía por su tono de voz y lo poco que sabía de ellas, me enamoraba de lo que yo creía que eran.
Mis compañeros solo hablaban del placer. Y yo solo vivía en la idea. Me sentía a gusto, me sentía superior. Aunque estaba solo. Y esos animales y bestias siempre tenían compañía.
Ahora soy todo lo que aborrecí en algún momento, pero perdura lo que me atormentaba en esa época. Aquella soledad indestructible, el caminar cabizbajo y la sombra sin figura.


2 comentarios:

ñuño dijo...

Igual puede ser divertido ser una bestia; la vida cambia, somos una especie dinámica y social. A veces cambiar nuestra forma de hacer sociedad puede ser más interesante de lo que esperamos.... :B

píapío dijo...

Eri una veztia huashito riko