martes, 10 de enero de 2017

Caprichos

No sé cual es la buena manera ni la mala manera de hacer las cosas.
Solo sé que me he esforzado en ser buena persona y buen amigo todo este tiempo.
Hoy pensaba mientras veía el anochecer que la noche en la ciudad siempre es más benévola cuando se es joven. Se puede escapar, se puede caminar hasta que el frío permita, o las ganas, o la falta de ellas quizás.
Algunas veces he salido sin planearlo en medio de las calles de Concepción y sin que nadie conocido me vea. Me siento invisible y a la vez omnipotente, tranquilo como nunca.
Es en las situaciones en que tengo que hablar o manifestarme en las que me empiezo a incomodar, a sentir solo, a desempeñar un personaje del tablero. A veces quisiera no tener que elegir las palabras y que al final las personas eligieran pensamientos aleatorios de mi mente y escucharan los que desearan. Definitivamente la paz estaría conmigo, con ustedes y con su espíritu.
Al final siempre vuelvo al mismo pensamiento: Recuerdo a mis padres y su esfuerzo, recuerdo a mi hermano y su oficio. Recuerdo mi casa levantada a pulso y encuentro que todo lo que suelto cuando no estudio es un capricho.


1 comentario:

ñuño dijo...

Cachay que después de leer tu blog, comprendo por qué dijiste la otra vez que eres un dios. Y no era lo que interpreté de eso que me causaba gracia :(
Un abrazo