domingo, 1 de enero de 2017

Es inevitable pensar en la muerte sin pensar en la vida.

¿Que es la vida?
Me sorprendí a mi mismo sin reconocer mi casa, ni mi madre, ni mi hermano. Fue aproximadamente un minuto. Sentía que mi existencia era ínfima, como si la misma Gaia fuese quien se poseía de mi cuerpo.
Fui consciente del universo, de las galaxias, de los agujeros negros. Y no entendía quienes eran esas personas ni por qué estaba ahí.
Creo que hace mucho tiempo que no siento dolor. El dolor me hacía pensar solo en el momento, solo en la carnalidad.
Recuerdo cuando muchas veces me ocurría que sentía calambres teniendo sexo pero igual seguía. No importaba el universo, solo era un hombre, solo pensaba en mi cuerpo y en el cuerpo de la otra persona.
El dolor me inclina a una existencia humana, mientras que la indolencia me hacía sentirme dios. Por dos segundos. Por eso creo que no reconocía a nadie. Los dioses no tienen hermanos, ni hijos, ni casa, ni cara, ni palabras.

Hace mucho que vivo como un dios, pero desearía volver a ser humano.

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