sábado, 15 de abril de 2017

A.

Me alegra saber que aprendiste a sonreír, Fue algo que nunca logre ver mientras estuvimos juntos.
Te cuento que han pasado muchas cosas desde que te fuiste. Te odié, te odié y te odié.
Deberías haberlo adivinado, o al menos haberlo leído. Creo que no te odio, pero siempre tendré un poco de pica contigo. Que lata haberme tratado así, pienso yo.
Te cuento que estoy más feliz que nunca y a la vez estoy tocando el fondo del mar.
Mis madrugadas son fuertes y vivo al límite de la moral cristiana, pero sigo siendo bueno. Creo. Creo que siempre lo he sido. La maldad no es para mi. La revancha no es para mi. No puedo ser el malo de la película. Tengo el corazón herido y aun así sigue blando y cálido.
Te cuento que a veces llego a extrañarte, y me juzgo por eso. Te encuentro linda, siempre lo hice, incluso cuando te odiaba. En eso soy objetivo.
Te cuento que a veces quiero hablarte, pero eso solo me haría daño y sería contradecirme, sería retroceder casi dos años, sería aceptar que decidí arruinar nuestras vidas por algo erróneo. Y esa es una idea equivocada.
Lejos estamos mejor, creo. Aunque no se me note en la cara. Aunque me veas como un eterno fracaso.

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