miércoles, 31 de mayo de 2017

La melancolía

Lo primero que se me ocurrió fue el título.
También pensé en encabezarlo con un saudade, pero hubiese sido solo con fines ególatras y sin oficio.
Esta madrugada ya me parece eterna, más que las otras aún. Es obvio que es un día especial. Nunca más olvidaré ningún 31 de Mayo
Mi segundo 315 que pasé con A. ya estaba sufriendo nuestro -muy posterior- quiebre. Es como si hubiese estado escrito y cada célula de mi cuerpo lo hubiese sabido.
Desde que nos vimos estábamos destinados a perecer como ente único. Lo que el diablo junta que lo separe dios. Lo que los dioses dicen es la verdad. Es imposible arrancar del juicio divino.
Lo nuestro era algo ilícito, que nunca debió haber sido. Era imposible. No sé las razones, son solo sensaciones.
Quizás en eso equivoco, en intentar abrir la puerta que me devuelta a un mundo parecido al que vivía con ella. Y ese mundo era el equivocado.
O quizás solo es mi adicción a eso.
A eso lo que los hombres llaman melancolía.

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